5 sept. 2012

Reseñas varias (#2)

Mientras que preparo la vuelta al blog después del verano, os dejo otro mix de reseñas como ya hice hace unos meses.

Matilda, Roald Dahl (Mayo 2010)

Todavía recuerdo cuando compré el libro de Matilda en el rastrillo del colegio, hace casi 10 años. Había visto la película veinte mil veces y me encantaba, así que, cuando me enteré de que estaba basada en una novela, no dudé en hacerme con ella. Además, estaba escrita por Roald Dahl, que era lo que más leía por aquel entonces.
Y a pesar de ello, nunca llegué a abrir el libro. Por unas cosas u otras, se quedó formando parte de la estantería, cogiendo polvo y sin ser abierto ni una sola vez.

Sin embargo, cuando el otro día miré hacia arriba, me encontré con el nombre de Matilda pidiéndome que le hiciera caso. Y lo hice. Después de haberme tragado la antología poética de Miguel Hernández y en plena temporada de exámenes, necesitaba algo de lectura que fuese más o menos ligero para no dejarlo tirado en la mesita de noche. Acerté con mi elección y en tres sentadas (que tuvieron lugar en un intervalo de ocho días) me lo leí.

Lo mejor de todo fue la sensación que me dejó. Al principio dudaba un poco de si me gustaría o no. Más que nada porque las historias de Roal Dahl habían quedado atrás para mí, como una pieza clave en mi amor por la lectura, mi pasado como lectora. Pero no, con Matilda he descubierto que no importa la edad que tengas, siempre podrás leer un cuento de este genial autor y disfrutarlo como un enano.

No sé si ha sido Matilda en sí, o la forma en la que está escrito, o lo genial de la historia (¿quién no habría querido tener superpoderes mentales y poder vengarse de los profesores que peor le caían?). La cuestión es que me hizo llorar, no por pena, sino de la emoción, de ver que, por mucho que el tiempo pase, hay cosas que nunca cambian.

A todo esto, y por si no lo he dejado ya claro, el libro me ha encantado. Tanto, que se lo terminé recomendando a mi madre.

La Historia Interminable, Michael Ende (Diciembre 2010)

La Historia Interminable. Desde pequeña había querido leer este libro, sólo que al principio no tuve suficiente valor por miedo a no entenderlo, y después, cuando me vi con fuerzas para hacerlo, nunca encontraba el momento ni la ocasión adecuados para comprarlo. Finalmente, mis padres me lo regalaron este año, después de años de súplicas.

A pesar de mis ganas de hincarle el diente, todavía esperé varios meses antes de leerlo, otra vez estaba allí ese dichoso miedo a que mis expectativas fuesen demasiado altas y me decepcionase.

Cuando al fin me armé de valor, ya a finales de verano, fui a la estantería y lo cogí sin dudar. He tardado cuatro meses en leerlo, no porque no me gustara, sino más bien porque no he tenido apenas tiempo para pararme a leer cualquier cosa que no fuese de la universidad.

Aún así, esta historia tiene algo especial, algo que hace que cada vez que la retomas, es como si nunca la hubieras dejado, como si estuvieras leyéndola sin parar apenas. En cuanto tenía el libro entre mis manos, no importaba el hecho de que hacía dos semanas que no lo tocaba. No, enseguida me sentía partícipe de la historia, no como una mera observadora, sino también como un personaje más.

He sufrido con la Emperatriz Infantil su enfermedad, he sentido el miedo de Bastian a la hora de salvar a Fantasía, he compartido con Atreyu y Fújur la angustia de ver en lo que Bastian Baltasar Bux se estaba convirtiendo, pero, sobre todo, he sido partícipe del valor de la amistad, esa amistad que Bastian y Atreyu comparten, ese vínculo tan especial que los une, incluso cuando uno de ellos ha perdido la cabeza por completo.
Me gustó mucho más Momo, por supuesto, pero este libro no se queda corto. Lo que he disfrutado con él, sumergiéndome en los mundos de Fantasía, es inimaginable. Tenía miedo de que me defraudara, sí, pero ahora tengo miedo de no encontrar ningún libro (que no haya leído todavía) a la altura de éste.

Cuando la gente me preguntaba qué estaba leyendo y yo respondía que La Historia Interminable solían reírse por el título y decirme que eso no era posible, porque el libro tenía un final. Y es verdad, el libro se acaba. Pero lo que de verdad es interminable es el efecto que queda en ti después de leerlo, la sensación de que todo es posible si usas tu imaginación.

El guardián entre el centeno, J.D. Salinger (enero 2011)

Me lo terminé el otro día. No comprendo cómo he podido esperar dos años para retomarlo, no sabía lo que me perdía.

Puede que no tenga una trama específica, no se lo discuto a nadie, y que Holden sea un tanto insoportable en ocasiones… ¿pero quién no es un poco así a veces? Todos tenemos días en los que no podemos evitar que cualquier movimiento de la gente de nuestro alrededor nos exaspere y nos saque de quicio, en lo que le cogemos manía a todo el mundo con extrema facilidad. Todos hemos sentido alguna vez el dolor de comprobar que la vida no es tan bonita como nos la venden en muchas películas y que la sociedad, muchas veces, resulta extremadamente decepcionante.

Quien no pueda verse identificado ni siquiera un poco en el personaje de Holden Caulfield debe ser muy afortunado… o no, depende de como se mire.

2 comentarios:

  1. Roald Dahl es uno de mis autores favoritos, Matilda me ha dejado la misma impresión que a tí.

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