19 sept. 2012

La culpa se pasea por las calles rusas || "Crimen y castigo", de Fiodor Dostoievski

[Puntuación: 5/5]

Todos los veranos me propongo un reto en lo que a lecturas se refiere. Bueno, no todos, puede que este año haya sido el primero, pero ¿qué más da? Por lo general suelo decir lo típico de "este verano aprovecharé para leer mucho más de lo que he podido leer durante el curso". Sin embargo, estas vacaciones la cosa cambió. Dado que gran parte de mi tiempo libre iba a pasarlo metida en la biblioteca, estudiando para recuperar las asignaturas que me habían quedado para septiembre, el tema de la lectura estaba un poco más complicado. Lo único que se me ocurrió ante tal panorama fue, no retarme a leer tropecientos mil libros, sino a comenzar Crimen y castigo de Dostoievski y acabarlo antes de la llegada del otoño.

La edición con la que yo contaba era del Círculo de Lectores del año de María Castaña, lo que implicaba que las letras eran minúsculas y que el interlineado todavía no había sido descubierto. Lejos de echarme para atrás estos pequeños detalles, me entraron más ganas de leerlo, de demostrarme que podía con un tocho así. Sin embargo (y ahora es cuando me quito el poco mérito que tiene leer al señor Friodor), todo fue coser y cantar, muy en contra de que pensaba en un principio.

Fiodor Dostoievski.
Si bien la primera parte (hay seis en total) se me hizo algo pesada, fue pasar a la segunda y sentir una urgencia irrefrenable por saber qué pasaba a continuación, por conocer cuál iba a ser el siguiente movimiento de Raskólnikov. Y es que, a pesar de lo minúsculas que podrían ser las letras y de lo extenso del libro, la historia que narra atrapa casi desde el primer hachazo que el protagonista le da a la vieja usurera. Dostoievski traza una senda a través de las distintas fases emocionales y psicológicas que Rodia atraviesa tras llevar a cabo el asesinato, y lo hace de manera magistral, como sólo un genio sabe hacerlo.

Crimen y castigo no es un libro en el cual vayamos a encontrarnos con una trama digna de novela negra, desde el principio se sabe quién, cómo y cuándo ha llevado a cabo el asesinato. Lo que Crimen y castigo hace es conducirnos a través de la psicología de un personaje extremadamente misántropo con unos aires de grandeza que ve cómo poco a poco su talento se va consumiendo entre las cuatro paredes de la ruinosa habitación que alquila con el poco dinero que sus madre y hermana pueden mandarle. El castigo al que hace referencia el título no es otro que el castigo que el mismo Raskólnikov se impone de manera inconsciente, la sensación de nerviosismo, de desprecio, de confusión que tiene en todo momento, la necesidad de autoconvencerse de que todo va bien, de que no tiene nada que temer aunque sabe que el más leve indicio puede llevarlo directo al fracaso.

Pero no todo queda en el protagonista, en torno a él giran otros personajes de igual complejidad, cada uno con sus propias cargas y pesares: Sonia, Razumijin, Dunia... y Svidigrailov. Éste último aparece casi al final de la novela y desempeña un papel decisivo en ella. Es el antagonista que no llega a ser del todo malvado, hasta sus actos resultan humanos si nos paramos a reflexionar sobre ellos, sobre todo si se tiene en cuenta cuál es su final y lo amargo de éste.

La verdad es que me alegro de haberme propuesto leer este libro antes del 21 de septiembre, porque Crimen y castigo es una obra redonda, se mire por donde se mire.

2 comentarios:

  1. ES que es un libro magnífico, bueno, todos los que Dostoievski realmente, yo leí este hace un montón de años y me encantó esa lucha interior del protagonista. Esta junto a Los hermanos Karamazov son mis favoritas del autor. Un beso

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    1. ¡Me apunto Los hermanos Karamazov para leerlo en cuento pueda! (;

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